Te adoro mientras me ignoras

Yo en cada una de mis noches temidas



Te escribía mientras ruidosamente te divertías.

Entre risas y olvido te dibujé con letras.

Tu silencio repetido empujaba mi pluma,

y trazo a trazo te dejé en poema para mi.


Entre risas y ruido tú posabas para mi silencio,

Sonreías como levadura para la migaja de mi necesidad.

Tenías palabras para todos, gestos para tantos sin rostro,

Mientras el mío se deformaba entre las almohadas y la oscuridad.


Te admiraba; y a un tiempo te odiaba y adoraba entre carcajadas seleccionando

las más excelentes expresiones para justificar la nulidad de tu atención.

Te detestaba y me hacia tanto bien detestarte.

Deseaba tan sólo una palabra tuya, aunque fuese la misma, la trillada de siempre.


Te odiaba, te maldecía y quería las horas hacer correr.

De pronto, el sol de tu sonrisa y el alba de tu voz, juntos en complot,

en sagrado contubernio, como medico y medicina, me hacían despertar.

¿Qué es más pecaminoso lo placentero de odiarte o lo odioso de tu imagen venerar?.

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