Mi México mío



No he equivocado el titulo con algún error cacofónico, menos lo he exagerado. Así lo siento. El doble del posesivo quiere dar expresión a lo que considero.



Si me detengo a reflexionar sobre ella, la primera imagen que se ilumina en mi pensamiento es la foresta di Michoacan del con sus millones de mariposas.



¡Las mariposas! Vi una película que reproduce el nacimiento de los colores en las alas una mariposa: un milagro de signos, de pinceladas que adquieren color y colores, como si un pintor se diera el gusto de dar vida a las sombras, combinándolas de manera simétrica, respetando siempre su ritmo. Y reflexiono sobre el apego de estos insectos a su espacio geográfico, a las danzas que tejen para habitar el aire y gritar la alegría de estar allí.



¿Y habrán aprendido de ellos los habitantes de esta nación?



Navego por mis imágenes y la ciudad de San Miguel de Allende. ¿Cómo no sorprendernos de ese triunfo de los colores, que alegra las calles?



La realidad envía mensajes que atraen a todos mis sistemas de percepción. Entonces reflexiono que podría ser una forma de superar toda oscuridad. Los ojos se llenan de luz; los muros han copiado los colores del atardecer, como los del amanecer que enriquecen los cerros de púrpura. Las mil voces de los colores corren por las calles para llegar a todos los ojos.



Me parece poder oír el leve susurro de los setos, el suave susurro de las hojas de los árboles, el zumbido de los insectos… Todas estas voces que susurran, susurran aleteando, iluminan mis pensamientos y se convierten en generadores de emociones. Y así el asombro, la posibilidad de abrir mucho los ojos para observar con atención, hace darme cuenta de las dimensiones ocultas de la realidad, de una mirada cotidiana que hay que educar y despertar. Formar propiamente dandole capacidades más al de lo físico y sensible.




La belleza es un don que no se puede conquistar, solo contemplar, cuidar y amar.

Me viene a la mente un poema de Emily Dickinson:



La belleza no tiene causa:

Existe.

Persíguela y ... ella desaparece.

No lo persigas y quédate.


¿ Puedes agarrar las crestas

del césped, cuando el viento

Te envuelve entre los dedos?

Dios proveerá por qué fracasas.


¿Cómo no sorprendernos de cómo, retrocediendo en el tiempo, un paisaje natural ha sido capaz de transformarse en paisaje cultural? Donde antes de que la naturaleza salvaje triunfara con sus impenetrables matorrales de arbustos, la actividad laboriosa comenzó a latir.




Nace la civilización: en ella todos sienten que pertenecen a una realidad más grande que ellos mismos, una realidad donde se comparte el sentido de la vida, una historia de dolor y alegría.



Sin el recuerdo de lo que se ha recibido del pasado, se corre el riesgo de perder el vínculo con las personas a las que pertenece. De que se esfume de las manos el futuro.

Por eso me encantan las civilizaciones de los olmecas, la de los zapotecas, la de los mixtecas, son maravillosas expresiones de un mundo interior que no puedo comprender del todo, pero que me asombra.



Estamos varios siglos antes de la llegada de los españoles. Quiero referirme a la producción artística que pude conocer a través de una exposición que alguna vez tuvo lugar en Venecia y de la que hojeo el catálogo. Son pueblos que están revelando sus secretos, sin dejar de ser de los más fascinantes y misteriosos del mundo.

¿De dónde viene la piedra para la escultura de las famosas cabezas olmecas, ya que faltaba en su territorio? ¡Qué esfuerzo llevarlos en balsas por los ríos hasta sus santuarios!




¿Y la producción de figuras femeninas de terracota con adornos bituminosos, de jarrones con forma de animales, máscaras, divinidades?



Un arte expresado en pequeñas y grandes esculturas. En las figuras humanas, los rasgos felinos se acentúan a menudo; Aparecen figurillas de enanos y obesos, como las cabezas grandes que mencioné. Y sin embargo personajes sonrientes, dignatarios solemnes, rostros con los ojos muy abiertos, marcados por el uso del betún.



También pienso en los zapotecas: arquitectos y alfareros muy hábiles. Vi en el catálogo urnas funerarias que representaban a deidades sentadas, adornadas con ricas túnicas y peinados. Los jarrones de terracota -o "barro"- multicolores pertenecen a la producción de los mixtecas; Me sorprende una máscara de madera con incrustaciones de turquesa, jade y nácar ... ¡realmente hermosa! Por tanto, esta producción mexicana es una producción de alto nivel, que nada tiene que envidiar a las contemporáneas.


Entiendes bien que mis palabras no pueden ser exhaustivas ante la realidad de un gran país como es México. Este escrito quiere ser una expresión de lo que me ha dejado en particular, y así no dejarlo morir.



Concluyo con el gran Gabriel Garcia Márquez quien dice que cuando uno ya no recuerda, su pasado se desvanece y con él desaparecen la historia y la tradición.

Por eso deseo que todo mexicano nunca olvide la realidad de sus orígenes y la belleza de esas particularidades que, si se comparten, pueden enriquece. Estoy mismo he hecho yo, que aunque sin ser mexicana, es tanta mi admiración por tan noble y distinguid cultura: un don colorido para el mundo.


Porque como afirmaba la legendaria cantante mexicana de nacimiento costarricense, Chavela Vargas (1919-2012):

"un mexicano nace donde quiere"

Yo nací en Italia.


(Galería fotográfica del Arquitecto magdalenense Adán Arce en su account personal en la plataforma de Instagram. ¡Síganlo! ¡Es Genial! / @adanconacento)


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